El “The Wall Street Journal” adquirido por Rupert Murdoch
El magnate de la comunicación, el australiano Rupert Murdoch, adquiere el prestigioso diario económico "The Wall Street Journal"
El grupo de comunicación News Corporation, propiedad del magnate australiano Rupert Murdoch, ha cerrado la operación de la compra del grupo Dow Jones, editor del diario económico Wall Street Journal.
Murdoch pagará por Dow Jones unos 5 mil millones de dólares después de tres meses de rumores sobre si conseguiría llevar a cabo la operación de compra. Las discordia dentro de la familia Bancroft, propietaria de Dow Jones desde hace más de un siglo, han estado la causa de la largar prolongación de les negociaciones, durando varios meses, y finalmente, el acuerdo se alcanza gracias al beneplácito de la familia para vender su 64 por ciento del grupo de comunicación.
"The Wall Street Journal" era un de los objetivos más anhelados del magnate de la comunicación Rupert Murdoch, que consigue comprar, finalmente, una compañía de información financiera de primera línea para complementar su enorme imperio mediático.
"The Wall Street Journal" es el segundo rotativo de más tiraje a los Estados Unidos. La misma cabecera ha informado que la familia propietaria del grupo Dow Jones ha aceptado la operación valorada en unos 5.000 millones de dólares.
Tras concretarse la operación emprendida por Murdoch, ahora está más cerca de tener el control del grupo Dow Jones, que, además de tener una agencia de información financiera, tiene el índice del mismo nombre a la bolsa de Nova York.
Murdoch es propietario de News Corporation, que incluye la cadena de televisión Fox, los estudios de cine Twentieth Century Fox, y más de 100 rotativos de prensa, entre los cuales se encuentran diarios como el británico "The Times".
No cabe duda que, el magnate de medios de comunicación, está consiguiendo asentar el monopolio que le permita abarcar un inmenso mercado.
Al parecer, Murdoch, suele hacer énfasis en que sus medios de comunicación informen desde la perspectiva que él considera idónea, sin reparar en la profesionalidad y objetividad de los periodistas.
Indudablemente, el monopolio no es nada bueno en ningún ámbito, y sobre todo, es nefasto para la pluralidad de información.
